Esto, sin lugar a dudas, ampliará las posibilidades intercontinentales de la consola y potenciará un fenómeno hasta ahora difícil, la importación. Ahora podremos jugar con cualquier cartucho y hardware que hayamos comprado en cualquier parte del mundo. Nintendo ya empezó a practicar esta característica con GBA y ahora la potencia más que nunca.
Por otro lado, los accesorios si será susceptibles de cambio, ya que ni las redes ni muchas de las funcionalidades que realmente son diferentes en las regiones tienen porque ser compatibles.