Las melodías del juego son buenas, y francamente divertidas. Pero lo que más nos ha gustado ha sido escuchar la voz de Wario, riéndose y maldiciendo, adornando cada diálogo y muchas de las acciones del juego con su repertorio de estrambóticas expresiones. Un punto a favor de Master of Disguise, ya que no cuesta nada dar un poco de vida a los personajes de un videojuego introduciendo pequeñas voces que se reproduzcan en momentos concretos. Algo que no estaría mal que hiciesen muchos juegos de Nintendo DS. Eso sí, tampoco os penséis que vais a estar escuchando al orondo Wario durante todo el juego, pero algo es algo.