El sistema de juego es muy intuitivo, controlamos una plataforma que impide que la bola salga de la zona de juego y hace que rebote. En la pantalla superior nos aparecen bloques (depende del nivel en el que juguemos) que desaparecen al ser tocados por la bola (una o repetidas veces).
El objetivo es conseguir que no quede ningún ladrillo para poder acceder al siguiente nivel. Cada modo de juego dispone de 9 fases, divididas en tres grupos y un "jefe final" hecho con "bloques" que deberemos golpear para eliminar.
Hay 6 modos de juego diferentes en el juego: destruir bloques para salvar a gente atrapada, crear nuestro propio control haciendo uso del stylus, el modo clásico, etc… A medida que vayamos superando los iniciales, se irán desbloqueando nuevos. También hay diferentes sistemas de interactuar con los ladrillos, hay algunos que deberemos golpear repetidas veces, en ocasiones podremos conseguir cápsulas de bonificación que mejoran nuestro soporte de juego (alargándolo, mejorando la bola o incluso poniendo dificultades).
Hay un fallo que no podemos perdonar, y es que no se ha tenido en cuenta el espacio entre las pantallas y en muchas ocasiones no sabemos exactamente en que lugar aparecerá nuestra bola al pasar de una pantalla a la otra.