Nervous Brickdown goza de unos gráficos que combinan el 2D (los objetos con los que interactuamos) con 3D (la superficie en la que jugamos), el resultado visual es más que satisfactorio.
Cada modo de juego goza de un colorido diferente y de un estilo visual característico, que aporta dinamismo y variedad al juego.
A destacar la posibilidad que nos ofrecen de poder personalizar totalmente la barra en la que rebotará la pelota, pudiendo jugar con un dibujo creado por nosotros mismos.
No es un género en el que los gráficos tengan un papel crucial, más bien es la jugabilidad lo que destaca de un título de estas características. Los gráficos quedan renegados a un merecido segundo lugar, cumpliendo a la perfección con las expectativas.